Apuntes sobre Instagram y su conversión artística

Apuntes sobre la conversión artística en Instagram

Las razones por detrás de la masiva irrupción del ‘mundo instagramer’ en galerías, espacios museísticos y, sobre todo, acciones de marketing asequibles y fácilmente monitorizables, son múltiples. IG ha eclipsado -y su ubicuidad, tomado por asalto- el rol que otrora supieron tener redes dedicadas a la fotografía como Flickr, 500px e incluso, Facebook. No creo que las imágenes hayan dado un salto cualitativo y para corroborarlo solo hace falta examinar la página “populares” de la app, sino que con más de 200 millones de usuarios, hay algo más de material para elegir.

La cuestión en ese caso sería: ¿Quién y de acuerdo a qué criterios selecciona y premia estas imágenes? En las RRSS se suele asociar cantidad de interacciones con calidad, y a medida que la app-devenida-red crece y madura, observamos lo efímero de este concepto. La ‘fotografía móvil’ como extensión de la propia fotografía, tiende puentes y salta de lo que algunos anclados en consideraciones dualistas todavía denominan, con un dejo melancólico: ‘virtual’ y ‘real’. La Historia del Arte ofrece lugar para todos y el medio móvil puede sonreír satisfecho.

Apuntes sobre la conversión artística en Instagram

El caso del traslado de tráfico entre redes se da continuamente, como supo darse en MySpace, DevianArt, G+ y otros; hay diferentes colectivos que en momentos determinados priorizan unas herramientas y no otras y eso varía con características concretas en cada caso. Muchos tenemos cuentas en Flickr desde hace varios años, las seguimos utilizando y de hecho aún hoy hay medios y experiencias asociadas a la imagen que las utilizan para seleccionar fotografías o premiar sus concursos, sin ir más lejos, la publicación actualmente más leída de fotografía móvil es The AppWhisperer que utiliza Flickr para sus showcases semanales. Otros referentes directamente han desaparecido, como iPhoneography.com de Gil Evans, luego The iPhoneographers Network o las hasta hace poco selecciones de Life in LoFi y iPhoneography Central.

Lamentablemente, la endogamia marea y en algunos casos hace parecer lo que uno quiera que parezca, perdiendo rigor y contacto con lo real -referente a esto: con ‘ciertas consideraciones dualistas’ intento aludir al antidualismo digital, corriente de pensamiento que precisamente elimina y barre con la distinción virtual/real -recomiendo los textos de Nathan Jurgenson, por ejemplo-. Otro apunte formulado hace poco más de un año-. Las disciplinas, al igual que cualquier otra cosa, no poseen valores intrínsecos. No son ni más ni menos artísticas, interesantes o cutres, de la misma manera en que la publicación de una instantánea con un teléfono no transforma en fotógrafos a quienes la ejecutan, o una cámara full frame no hace las fotografías sola, o un lápiz o un pincel. Las prácticas cotidianas pueden ser voluntariosas y hasta eficaces -por eso mencionaba los sistemas de premios y quiénes detentan el papel de jueces o jurados. La supuesta calidad asociada a la cantidad de índices en un entorno más o menos controlado produce desfasajes notables que encumbran, en este caso, imágenes muy malas técnicamente, de escaso trabajo conceptual, refugiadas en un cierto ‘estilo’ que en la mayoría de los casos podríamos agrupar como paisajes recurrentes de una iconografía harto probada. La figura del influencer limitada a una cantidad de seguidores es peligrosamente reduccionista-.

Apuntes sobre la conversión artística en Instagram

El cliché es una regla de oro habitualmente reconocida, ya que nos parece ‘bonito’ o ‘bueno’ lo que estamos acostumbrados a re-conocer, no aquello que provoca o implica lecturas no unívocas. Y es en este sentido que la noción de Arte no siempre coincide con aquella expresión de qué arte tiene, qué artista eres y ciertamente no tiene que ver con la fecha de alta en una red u otra en concreto. Hay poco debate serio alrededor de estas cuestiones. Tal vez porque siempre ha sido más fácil o cómodo conformarse con antagonismos (!)

No creo el índice de likes en una fotografía puede señalarse como un intento de curaduría masiva por parte de los usuarios de ningún tipo ya que no detenta una relación directamente proporcional con las características de una imagen -aunque ya le gustaría a las marcas que aún insisten en realizar campañas basadas en la cantidad de ‘me gusta’- sino con otra serie de variables como el ser un usuario recomendado por la propia red y acumular seguidores de a miles. También inciden factores propios como la hora de publicación, los hashtags utilizados, los comentarios realizados en otras imágenes, etc. A pesar de la cantidad o precisamente por ello, el nivel de engagement en estos casos suele ser muy inferior y las propiedades de las imágenes en cuestión, dudosas. Según las palabras de algunos: “Es que yo utilizo IG como red social”.

Sin embargo considero que siempre hay espacio para la disrupción, incluso en plataformas que a todas luces no han sido pensadas para ello, pongamos por caso Instagram. Los comentarios críticos no suelen ser ‘bien’ recibidos en una red que no se caracteriza precisamente por la experimentación, pero claro: hay lugar, siempre hay un pliegue, como diría Deleuze.

junio 2014.
Aportaciones para un debate en LinkedIn: Sobre la conversión artística de Instagram.

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